jueves, 12 de marzo de 2020

EL COLECCIONISTA DE ACTAS AMARILLAS by TRIPILAND

Posted: 11 Mar 2020 10:20 PM PDT
“La derrota tiene una dignidad que la ruidosa victoria no merece” (Jorge Luis Borges)

     No sé quién fue el que dijo aquello de: “algunas veces se gana y otras se aprende” pero a mí me parece una frase sublime porque, si somos capaces de sacar enseñanzas de la derrota no habremos perdido en ningún caso.
  Esta reflexión me hace traer aquí unas consideraciones sobre el escaso margen que separa el éxito del fracaso, si por éxito entendemos ganar y por fracaso entendemos perder. Eso sí, personalmente tengo muy claro que, en baloncesto formativo, ganar no siempre es una victoria y perder no siempre es una derrota.

   Centrándonos en el título de este artículo, cada vez empieza a ser más raro verlas en los pabellones por la introducción paulatina del acta digital. Me refiero a los juegos de actas de papel que se usan en los partidos de baloncesto. A saber, el acta original de color blanco para la Federación correspondiente y las dos copias de turno: rosa para el equipo ganador y la fatídica acta de color amarillo para el equipo perdedor.

   Desde luego que podemos encontrar en el mundo del baloncesto formativo a entrenadores que son grandes coleccionistas de actas amarillas, algunos/as inclusive de temporadas enteras. Son entrenadores que tienen mi admiración porque suelen ser inasequibles al desaliento y con una voluntad inquebrantable. ¿Su gran triunfo? conseguir acabar la temporada con los mismos niños/as que la empezaron y, más aún, que continúen todos/as el año siguiente. Puede parecer un objetivo baladí pero ojo, no todos los entrenadores de equipos ganadores lo consiguen.

  Casi todos los entrenadores formativos con algunos años de experiencia, en mayor o menor medida, hemos pasado por algún equipo de esta índole en algún momento de nuestra carrera y por tanto sabemos de lo que hablo. Y también sabemos que nuestros objetivos son mejorar de un partido a otro y especialmente de la primera a la segunda vuelta de la liga.
Cuando somos coleccionistas de actas amarillas, tenemos que sentirnos orgullosos de que nuestros niños salgan de los partidos con la cabeza bien alta, y conseguir que esas palizas de la primera vuelta se reduzcan sobremanera en la segunda cuando jugamos contra el mismo rival. Ahí podemos poner el foco para que sientan como una recompensa que su esfuerzo en el día a día da resultados. La mejora será nuestro triunfo y de esta forma cambiaremos el significado de derrota y nuestros jugadores sabrán que perder en el marcador no es un fracaso.

  Hay entrenadores de baloncesto formativo que ponen el foco exclusivamente en la victoria, y exigen a sus jugadores ganar a cualquier precio saltándose con ello pasos en su formación y, lo que es peor, dejando de un lado la enseñanza de los valores sociales.
Es bueno luchar por ganar pero si ese es nuestro principal y único objetivo y además ganamos casi siempre, las pocas derrotas que tengamos probablemente acabarán por frustrarnos, así que es muy sano no acostumbrarnos demasiado a la victoria pues no siempre vamos a conseguirla.

   Generalmente el entrenador de un equipo perdedor suele meditar y darle vueltas a los motivos de la derrota, sacando de ella conclusiones que le permiten seguir aprendiendo. Lo que no suele ocurrir es que el entrenador de un equipo ganador piense sobre si la victoria ha venido solo por sus conocimientos y métodos de trabajo, o es que su equipo simplemente es muy superior, física y técnicamente, sin importar mucho quién lo entrene.
Y es que demasiadas veces los entrenadores elucubramos y divagamos sobre cuestiones técnico-tácticas sin dar crédito a las cuestiones físicas y, a algo que escasamente controlamos, las cuestiones mentales de nuestros jugadores.

   Con frecuencia nos podemos encontrar con pequeños ganadores y con grandes perdedores, porque podemos perder ganando ganar perdiendo. Hemos podido perder logrando nuestros objetivos técnico-tácticos, y ganar sin haberlos logrado.
 También, con demasiada asiduidad, no entendemos que poner el foco en ganar es más un objetivo de algún que otro entrenador y de algunos padres que de los propios niños. ¿Cuántas veces te habrán preguntado tus chavales, hablo de premini y mini, por cómo van y a lo peor van perdiendo de 20 puntos? Resulta que ellos están disfrutando en la pista sin enterarse del marcador y nosotros en el banquillo estamos con un cabreo monumental centrándonos exclusivamente en él.

   En Netflix se puede ver una serie documental que recomiendo; se llama "LOSERS" y que, como podemos imaginar por el título, nos habla de perdedores y cuenta varias historias reales de deportistas o equipos (son 8 capítulos) que por distintos motivos no llegaron a triunfar en sus respectivos deportes pero que, de una manera u otra y en algunos casos fruto del azar, acabaron triunfando en la vida y nos muestra que no todo es blanco o negro. A veces la caprichosa línea entre lo que podemos interpretar como éxito o fracaso es tremendamente sutil y caprichosa.
   A su modo estos ¿perdedores? coleccionaron actas amarillas, pero eso les sirvió para sacar enseñanzas y ser mejores en otras cosas porque en el deporte no todo es ganar y, además, para que haya un ganador siempre tendrá que haber un perdedor que pueda añadir a su colección un acta gualda más.
   Por cierto, maldita acta digital, ya no podré seguir con mi recopilación.

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